Aportación a planes de pensiones: ¿cuánto me ahorro?

Es tendencia en los últimos años los beneficios fiscales encaminados a promover las aportaciones a planes de pensiones y de previsión social. El más importante de ellos se encuentra en el IRPF y viene regulado en el Artículo 51 de la Ley 35/20016, de 28 de noviembre del mismo.

La cuota a pagar de IRPF viene determinada por la aplicación de una escala de porcentajes sobre una base liquidable, y ésta, se calcula minorando la base imponible con ciertas reducciones que nos permite la ley entre las que se encuentran:

  1. Las aportaciones propias a planes de pensiones y sistemas de previsión social.
  2. Las aportaciones a mutualidades de previsión social por profesionales no integrados en algunos de los regímenes de la Seguridad social
  3. Las aportaciones de las empresas promotoras de planes de pensiones como salario a sus trabajadores siempre que se imputen fiscalmente al trabajador/partícipe.
  4. Primas satisfechas a planes de previsión asegurados (PPA).
  5. Primas satisfechas a planes de seguros privados para cubrir exclusivamente el riesgo de dependencia severa o gran dependencia.

Existen otras reducciones que por tener diferente regulación en cuanto a sus límites de deducción listaremos al final de este artículo.

 

LÍMITES DE LA REDUCCIÓN:

Existen unos límites para aplicar la reducción, es decir, no compensaría aportar más de las siguientes cantidades puesto que no se obtendría ventaja fiscal alguna:

El menor de:

  • El 30% de la suma de los rendimientos netos de trabajo y actividades económicas. 

El rendimiento neto de trabajo se calcula restando a los rendimientos íntegros (bruto) una serie de gastos siendo el más habitual las cotizaciones de la seguridad social que nos detraen en nóminas y, en concepto de gastos generales, 2.000€ (incluso más para rendimientos netos inferiores a 14.450€ o si existe una discapacidad). Ver este artículo para más información.

Supongamos, por ejemplo, que el bruto anual en nómina es de 25.000€, la cotización a la seguridad social será aproximadamente de 1.587€. En ese caso el rendimiento neto reducido será de 21.413€ (25.000€ – 1.587€ – 2.000€). El límite en este caso sería de 30% de 21.413€ = 6.423€. No tendría sentido aportar más de esta cantidad al plan de pensiones o previsión social

El cálculo del rendimiento neto de actividades económicas es mucho más complejo y dependiente del sistema de estimación que utilicemos (módulos o estimación directa). En estimación directa se trata de restar a los ingresos los gastos y, en su caso, unas reducciones adicionales que puede permitir la ley. Visita este enlace de la Agencia Tributaria para saber más.  Este rendimiento neto se sumará al de trabajo, en su caso, para aplicar el límite del 30%

  • 8.000€ anuales. Este límite se incrementa en 5.000€ en caso de que la empresa hubiese satisfecho primas de seguros colectivos de dependencia y en 2.500€ adicionales en caso de aportaciones de los que sea partícipe el cónyuge del contribuyente (siempre que aquel no obtenga rendimientos netos de trabajo y actividades económicas superiores a 8.000€, en cuyo caso no sería de aplicación la reducción adicional). Supongamos un trabajador con un salario bruto anual de unos 35.000€, no le sería aplicable el límite del 30% anterior pero sí que se le aplicaría este límite que podría llegar a los 15.500€ (8.000€ + 2.500€ + 5.000€).

Simplificando:

  • Para rendimientos integros (bruto anual en nómina) superiores a 30.600€ aplicaremos el límite de los 8.000€ más los aumentos, en su caso. Para rendimientos íntegros inferiores a los 30.600€ habrá que aplicar el límite del 30%.

 

SIMULACIONES SEGÚN RENDIMIENTO DE TRABAJO Y APORTACIÓN A PLANES DE PENSIONES Y PREVISIÓN SOCIAL

Para cada caso, lo mejor será consultar a un profesional, para eso nos ponemos a tu servicio desde Eurogabinete pero queremos darte unas referencias del ahorro que puede suponer con tres ejemplos diferentes:

  • CASO A: rendimientos brutos anuales en nómina: 45.000€
  • CASO B: rendimientos brutos anuales en nómina: 35.000€
  • CASO C: rendimientos brutos anuales en nómina: 25.000€

Los cálculos aquí realizados son para un contribuyente residente en Galicia, sin hijos a cargo y con cónyuge con rendimientos netos de trabajo y actividades económicas superiores a 8.000€. Los resultados diferirían ligeramente tratándose de otras comunidades autónomas u otras circunstancias personales puesto que el IRPF es un impuesto subjetivo que se gradúa según las circunstancias personales del contribuyente.

CASO A: rendimientos íntegros en nómina 45.000€. Según cuatro supuestos diferentes, aportando 1.000€, 2000€, 4000€ u 8.000€.

El ahorro máximo se consigue aportando los 8.000€ que nos permite el segundo límite puesto que no nos afectaría el límite del 30% que sería 30%(45.000 – 2.740 – 2000) = 12.078€. Este límite de 8.000€ se podría incrementar en hasta 2.500€ si hace partícipe al cónyuge con aportaciones adicionales. Con la aportación máxima hacienda nos devolvería 2.812,95€

 

CASO B: rendimientos íntegros en nómina 35.000€. Según cuatro supuestos diferentes, aportando 1.000€, 2000€, 4000€ u 8.000€.

Simulación de aportaciones a planes de pensiones con 35.000€ brutos en nómina

Igual que en el caso anterior el límite se encuentra en 8.000€. Con la aportación máxima Hacienda nos devolvería 2.486€.

 

CASO C: rendimientos íntegros en nómina 25.000€. Según cuatro supuestos diferentes, aportando 1.000€, 2000€, 4000€ u 8.000€.

Simulación de aportaciones a planes de pensiones con 25.000€ brutos en nómina

Aquí el límite de aportación que nos beneficiaría se rebaja a 6.423€, es decir 30%(25.000€ – 1.587€ – 2.000€). No tendría sentido aportar más, a menos que se aportasen hasta 2.500€ haciendo partícipe al cónyuge. Con la aportación máxima de 6.423€ hacienda nos devolvería 1.607€.

 

PERO…. REALMENTE SE AHORRA IRPF INVIRTIENDO EN UN PLAN DE PENSIONES

Vemos que inicialmente los ahorros en cada caso son importantes, casi tres mil euros en el caso A, pero la realidad es un poco más compleja. Resulta que esas cantidades que se aportan en el presente se van a recibir en forma de pensión o de capital en un futuro, es entonces cuando tributaremos por ellas como rendimiento del trabajo. Se trata entonces de una tributación diferida, es decir, no tributo por las cantidades aportadas en la actualidad pero cuando las cobre en forma de pensión sí tendré que pagar por ellas. Entonces…¿dónde está el ahorro? Lo normal es que cobremos esas cantidades en cuanto nos jubilemos, con más de 65 años, o por una situación de dependencia (discapacidad). En ambos casos los mínimos personales de IRPF aumentan y a mayor mínimo personal menos tributación. Concluimos entonces que existe un ahorro pero no todo lo que pensamos en un primer momento, se trata más bien de una tributación llevada al futuro con un pequeño ahorro gracias a la elevación del mínimo personal.

 

OTRAS REDUCCIONES DE LA BASE IMPONIBLE QUE SUPONEN AHORRO DE IRPF

Además de las reducciones detalladas al principio de este artículo bajo una normativa común, existen otros tipos de reducciones de la base imponible que minorarán nuestra factura fiscal:

  • Reducciones por aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social constituidos a favor de personas con discapacidad.
  • Reducciones por aportaciones a patrimonios protegidos de personas con discapacidad.
  • Reducciones por pensiones compensatorias a favor de cónyuge y anualidades por alimentos.

Todas ellas interesantes, sobre todo las dos primeras que persiguen proteger a las personas con discapacidad pero merecen un capítulo aparte.

 

Miguel Varela Romay – Asesor Contable y Fiscal.